Modelo de persona

Consideramos la Escuela como un lugar privilegiado de promoción integral de la persona, donde se favorece el crecimiento y la maduración de cada alumno en todas sus dimensiones. En esta labor educativa tenemos presente la edad, el proceso de personalización y socialización, las experiencias y el entorno familiar y social de los alumnos, que tanto condicionan su proceso de educación integral.

Por ello ayudamos a nuestros alumnos y alumnas a:

Descubrir y potenciar sus capacidades físicas, afectivas e intelectuales, aceptando las propias cualidades y limitaciones.

La educación integral supone el desarrollo de la dimensión psicomotriz, afectiva e intelectual, lo que supone el desarrollo armónico de las capacidades psicomotrices, que posibilitan la realización y organización del propio esquema corporal, y las capacidades intelectuales, necesarias para el desarrollo de los diferentes procesos mentales generales y específicos.

El desarrollo de estas capacidades favorece en los alumnos la confianza en sí mismos y la maduración de las demás dimensiones de su personalidad.

Nos proponemos ayudar a:

Desarrollar las capacidades psicomotrices:

La motricidad.

Las habilidades sensoriales.

La capacidad de expresión corporal.

Los diversos aspectos de la cultura física y deportiva.

Desarrollar capacidades afectivas, que desarrollan actitudes de:

Aceptación personal y autoestima.

Relaciones interpersonales.

Sexualidad integrada y madurez afectiva.

Sensibilidad equilibrada ante los problemas y situaciones de la vida.

Desarrollar las capacidades intelectuales:

La memorización, la comprensión y la aplicación de principios a situaciones nuevas.

La capacidad de análisis, relación y síntesis.

La asimilación de contenidos científicos.

La sensibilidad artística y estética.

Las capacidades técnico-profesionales.

Desarrollar la dimensión social para encontrar el sentido de su vida en el servicio y compromiso personal y social con la comunidad humana en que vive.

Reconocemos la importancia que tiene en el proceso educativo de los alumnos la preparación para insertarse en la vida social, como reflejo de la madurez en una dimensión importante de su vocación humana.

El cultivo y desarrollo de las capacidades que señalamos, realizadas con un espíritu evangélico, es expresión y signo de la presencia del Reino de Dios en nuestra sociedad.

Nos proponemos:

Ayudar a descubrir y apreciar la familia como lugar privilegiado de relación interpersonal y como elemento básico de la sociedad

Ayudar a entender el trabajo y el esfuerzo como forma concreta de entrega personal y servicio a los otros

Ayudar a ejercer la cooperación, el trabajo en grupo, la solidaridad y la comunicación como expresión de convivencia y servicio

Ayudar a sensibilizarse ante situaciones de desigualdad, injusticia, discriminación social, económica o cultural

Ayudar a realizar una lectura serena, objetiva y crítica de la realidad social, sus dinamismos y opciones ideológicas

Ayudar a orientar la propia vida desde actitudes de servicio a la comunidad humana, participando activamente en la construcción de una sociedad más justa

Desarrollar el sentido ético y trascendente, desde la perspectiva del mensaje de Jesús sobre la humanidad, la vida, la historia y el mundo.

Nuestra escuela favorece la dimensión ética trascendente de la persona como un aspecto fundamental en el crecimiento integral del alumno.

Por eso favorece en los alumnos:

El desarrollo de algunos valores de mayor significatividad mediante la experiencia personal y comunitaria

El cultivo de actitudes que fomenten dichos valores

La realización de un proceso de apertura a la trascendencia

Así, ayudamos a los alumnos a interpretar el misterio de la vida humana y a cooperar en la construcción de un mundo mejor mediante el conocimiento y la vivencia del Mensaje de Jesucristo.

Nos proponemos:

Ofrecer la posibilidad de una experiencia cristiana personal y comunitaria mediante la vivencia y expresión libre de la fe

Suscitar y promover el compromiso y la apertura y participación en los movimientos y acciones de compromiso eclesial

Promover el carisma salesiano como un modo de ser cristiano

Crear un ambiente de sencillez, libertad y caridad, donde los jóvenes puedan experimentar a Dios como presencia activa que inspira relaciones de fraternidad y servicio

Promover un ambiente rico en valores evangélicos

Anunciar el Evangelio